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Cuando una marca se va

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Recuerdo que cuando estaba estudiando mi maestría, tuve la fortuna de tener como maestra a la gran Aurora Landín, toda una rockstar en el mundo de la publicidad en México. Ella había trabajado para grandes marcas de agencias de publicidad, y fue parte de equipos de campañas que ganaron en festivales y concursos de publicidad a nivel nacional e internacional.

Escucharla era como si una abuelita le estuviera contando un cuento a su nieto antes de dormir, era una persona mayor, pero para mi era increíble cómo alguien de su edad hablaba mi mismo lenguaje, el publicitario.

Construí un vínculo maravilloso con ella. Siento que, en el fondo, le daba un poco de ternura saber que yo era una persona de fuera, sin familia en la gran ciudad, y de alguna manera me adoptó. Me invitaba a su casa, me contaba historias, me mostraba anuncios de revista en los que había participado… todo era magia.

No recuerdo si fue en su casa o en una clase, pero una vez nos contó cómo, en los años noventa, la agencia Alazraki tuvo que dejar la cuenta de Bayer, que entre su catálogo de productos tenía a Alka-Seltzer, una marca que logró grandes campañas en nuestro país y elevó enormemente su posicionamiento.

Y el mejor ejemplo es el spot en el que utilizaban de base la música de la obra Funiculì Funiculà, canción napolitana con música de Luigi Denza y letra de Peppino Turco. Era en el que cantaban: Alka-Seltzer debes de tomar, para el malestar estomacal una joya emblemática, que te aseguro que la mayoría de los que vivimos en esa época la recordamos, porque el concepto era buenísimo, además de que tuvo una pauta muy fuerte, y el anuncio lo veías a cada rato en todos los canales de televisión.

La relación cliente-agencia era muy buena, porque generaban piezas que lograban el objetivo de la publicidad elevar el posicionamiento de la marca para que cuando la persona necesite de ese producto o servicio, sea su top of mind. Pero, pasó algo, Bayer internacional llegó a un acuerdo con una agencia muy grande, y en él se establecía que, en cada país donde tuvieran una sucursal debían trabajar con ellos. Y sin hacer más larga la historia, Bayer le tuvo que dar las gracias a Alazraki, para irse con otra agencia, que también realizó excelentes piezas, pero esa es otra historia.

Platico lo anterior, porque (a nuestro nivel) hoy le tenemos que decir adiós a una marca que por años nos dio grandes satisfacciones, con la cual nos divertimos bastante y estamos enormemente agradecidos por haber confiado en la famiglia

Hoy, aunque nos duela despedirnos, entendemos que esta decisión es lo mejor, ya que van a unificar mensajes y alinear esfuerzos en beneficio de su marca.

Para la familia García Amézquita, eterna gratitudine e amore.
Y como lo dice nuestro código, no importa lo que pase, siempre los vamos a querer, y a sus milanesas también. 

Éxito en esta nueva etapa.

Arrivederci,
LCN Publicidad