fbpx

Saber poner límites.

LCN Publicidad > Blog > Reflexiones de un publicista > Saber poner límites.

En la vida (y en la publicidad) hay una habilidad que es indispensable para dignificarnos como personas, y es saber decir: “ya estuvo”.

En esta profesión es muy común que mucha gente vea lo que hacemos como si fuera algo muy sencillo; piensan que un nombre sale en minutos, que un logotipo queda en un día, total, nomás es acomodar letras, ponerle color y un “efectillo”. Es como decir que el cirujano nomás corta y cose.

Te pagan por lo que tu cerebro ya sabe hacer.

Entiéndelo no te pagan por “una idea”, te pagan por el criterio detrás de esa idea. Por tu proceso creativo, tu ojo crítico, tu capacidad para resolver y por pensar en eso que a ellos no se les puede ocurrir. Pero como todo eso no se ve, creen que no cuesta.

En LCN Publicidad hemos vivido suficientes historias en las que muchos clientes sacaron provecho de más, y al final no se quedaron con nosotros. Primero piden un “poquito más”, lo das, no lo valoran, se van, y quien pierde por no cobrar ese extra eres tú. Por eso, cuando notamos que la relación con una marca se está saliendo de control, lo mejor es sentarse, decirlo y buscar la forma de hacerles entender que lo extra cuesta.

Y esto no es ser mamón, es ser profesional y darle valor al tiempo que dedicas para cada proyecto. Y en este punto me encanta poner el ejemplo de Caffenio, cuando llegas al drive, cada vez que picas el botón cuando haces un pedido, el precio va subiendo, y al llegar a la ventanilla lo pagas, y no lloras por lo que te están cobrando ¿verdad?. En publicidad es lo mismo, entre más botones aplastes, mayor será el costo.

Esto es para ti que eres creativo, diseñador, community, trafficker, planner, editor o programador… tu chamba vale, y mucho, porque gracias a lo que hacemos como equipo se mueven los negocios, se posicionan marcas, se crea una reputación y se generan ganas por querer comprar ese producto o servicio.

No le saques a cobrar bien, porque tu precio es resultado de todo el tiempo que te has preparado, de lo que has estudiado, de los cursos que has llevado, de la infinidad de tutoriales que te has aventado en YouTube, de tus errores, de las desveladas, y aunque no parezca, la suma de todo eso es lo que genera tu experiencia.

Así que no te dejes, no regales jale por querer conseguir una cuenta, no envíes cotizaciones con un precio alto porque te van a regatear y vas a terminar bajándole para que se anime.

Y si alguien te dice que lo que haces es bien fácil, velo fijamente a la cara, sonríe y dile: “Entonces hazlo tú”.

Si tienes un caso escabroso con un cliente, tal vez pueda darte un consejo, sólo manda un WhatsApp dando clic aquí.

Pon límites. Defiende tu jale. No le saques.